sábado, 31 de agosto de 2013

31 de agosto de 2013 -Detroit-

Por si no lo sabíais, Windsor está a unos 10 minutos de Detroit (EEUU). Y los canadienses de la zona van mucho a comprar a Estados Unidos por ser más barato. Y allí íbamos.
Toda una Aventura. Veréis, llegábamos a la frontera y un policía nos pedía los pasaportes. Abría la puerta del coche e iba mirando uno a uno los pasajeros y comparando con el pasaporte entregado. Como yo era la primera vez que pasaba por ahí, nos hicieron bajar a unas oficinas y allí tuve que rellenar unos papeles de visado extraños. Después tuvimos que esperar a que me llamasen. Un poli al que no le entendía hablar (parecía que tenía un polvorón en la boca) me hizo preguntas del tiempo que iba a estar en Canada, de cuándo había llegado, de qué iba a hacer allí... yo me sentía como en una película. Mientras esperábamos, Marie y Doreen me preguntaban si mi pelo era teñido.Y es natural. Pues ellas alucinadas alabando mi pelo. Y estuvimos entretenidas hablando de peinados y mechas.
Luego me volvieron a llamar, para las huellas dactilares y unas fotos. Y al parecer, no encontraron en mi ningún antecedente o posibilidad de llevar drogas o armas, y me dejaron pasar.
Una hora de mi día en Detroit entre aquellas paredes.

Detroit, a pesar de estar tan cerca de Windsor, está atrapado en el tiempo. Es muy viejo y las casas abandonadas.

El centro commercial era como un Corte Inglés. Con tiendas extrañas pero otras como Forever 21, que son como Zara. Diferente, diría yo, a los españoles.

Yo supuestamente iba a llamar a mis padres al llegar a casa sobre las 5, pero la hora se iba acercando y ni habíamos comido ni tenía pinta de que nos fueramos a ir. Y me agobié. Pero estábamos "les filles", como nos llama Marie, y Doreen me dijo que ella también echaba de menos a su familia española ( que viene siendo la mía). Es genial.

Pues fuimos a comer y allí tuve wifi para hablar con mis padres y hermana y avisarles del retraso en el plan.
Y comí mi primera galleta de la fortuna, cuando saqué la notita que me había tocado no lo entendía. Entonces me lo empezaron a explicar pero ellos como en otro mundo. Decían que era alucinante. Porque precisamente la galleta de la fortuna me decía (si se puede considerar que dice algo) que estaba en proceso de emprender algo, y que debía aprovecharlo.
Así que me he guardado el papelito porque me parece de lo más curioso y divertido.

Al acabar la comida, fuimos al supermercado. Pero no tenía nada que ver con un Mercadona o Ahorra más. Un monstruo entre los supermercados.
Había im hombre con un micrófono explicándo cómo funcionaba una especie de Termomix y hacienda batido y nosotros probamos todos. Era horrible al principio, porque yo veia cómo echaba en todos zanahorias pero luego no sabían.

La vuelta a Canada más sencilla, el policía nos dejó pasar a la primera.

Ha sido un día de lo más cansado pero interesante cuanto menos.











Solo para verduras...


En el supermercado Costco



:')

Volviendo a casa

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