jueves, 8 de diciembre de 2011

El mundo tras un cristal

Hace una semana que estrené gafas. Su uso es exclusivo para lectura y escritura de cerca. La verdad, es que en estos días que he estado con gafas sí he notado diferencia. Cuando leo mucho rato la vista no se me cansa ni se me nubla, además los problemas se ven desde otro punto de vista. Ciertos asuntos se han aclarado, y según pasan los días su solución parece estar más cerca. En esta semana he hecho nuevas amistades, gente natural con la que paso mis ratos libres. Han sido unos días realmente provechosos y todo desde que me puse las gafas.
He llegado a la conclusión de que todo el mundo se debería poner gafas.

lunes, 14 de noviembre de 2011

TESTIMONIO GUADALUPE 2011


Alguien dijo alguna vez:
"Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Pero nosotros, los cristianos, seguimos un camino, el que nos muestra Cristo. Seguimos Sus huellas de la mano de María.
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Nos animamos a ir a esta peregrinación para que la llama y la gracia recibidas en la JMJ no se apagaran.
Cuando conocimos a los compañeros del grupo 1, con el que íbamos a caminar y compartir esta nueva aventura, nuestra idea de grupo concebida en la JMJ se desvaneció. No sabemos como, pero la gente más mal educada de toda la peregrinación fue a parar a nuestro grupo, quedando compensado con unas chicas que nos hicieron sonreír.
La primera etapa de 8 Km., la hicimos la noche del viernes. Íbamos a oscuras pero sabiendo que la luz de la Virgen nos guiaba siempre.
Todo el cansancio y sueño que teníamos se lo ofrecimos a Maria, rezándola un Rosario. Al llegar a Alía celebramos la Eucaristía. Al terminarla cenamos y después nos fuimos a dormir en un colegio bastante apretadas en las aulas.
Al día siguiente, pasamos la mañana con el grupo realizando diversos talleres relacionados con el tema del día: "Y vosotros, Quien decís que soy yo?"
Al final de la mañana antes de la hora de comer, tuvimos misa. Ese día no pudimos disfrutar de la siesta, ya que, nada más terminar de comer partimos camino a Guadalupe.
Solo 12 Km. nos separaban entonces de la Virgen, y con esa única motivación, ya que los encargados de motivarnos y animarnos con la música no hicieron un gran trabajo, comenzamos la marcha.
Cada vez la mochila nos pesaba más, nos dolía todo y empezábamos a desesperar. Fue entonces cuando en el descanso para reponer fuerzas preguntamos a Rubén, diácono de nuestra parroquia, cuánto quedaba, nos respondió lo siguiente:"Cuando terminemos de bajar... (Aún no habíamos acabado la subida) Ahí nos entro una alegría creyendo que ya llegaríamos, concluyo la frase:"entonces quedarán 4 Km.". Y la alegría que iluminó nuestras caras, desapareció. Entonces cuando rezamos un rosario, nuestro animo fue en aumento.
Y entonces: allí se veía Guadalupe, nuestra meta.
Por todas partes se escuchaba: "No queda nada" y canciones como: "Por amor (bis 5) Hemos venido a ver a la Virgen y el camino nos da igual".
Cansados, mojados pero con una gran sonrisa y felicidad, entramos victoriosos en Guadalupe. La gente se asomaba a los balcones a nuestro musical paso por las calles, y nosotros les animábamos a unirse. Todos nuestros pensamientos se centraron en María, olvidando todo cansancio o dolor. Ya habíamos llegado, había merecido la pena recorrer aquel camino superando los obstáculos que nos hacían pensar en abandonar. Con perseverancia, teniendo a Jesús como compañero y a María como guía, pudimos hacerlo.   
Al llegar a ver a la Virgen recibimos con su mirada maternal el ánimo y la fuerza que solo ella puede dar.
Después fuimos a alojarnos a un gran auditorio. Las de Orden hicieron algo muy inteligente: nos mandaron colocar todas nuestras cosas para a los 10 minutos decirnos que lo recogiéramos puesto que íbamos a cenar  allí.
Ya entrada la noche tuvimos una vigilia en compañía del Excelentísimo Arzobispo de Toledo Don Braulio. Aunque los ojos se nos cerraban por el cansancio, sus palabras sencillas no cayeron en saco roto.
El domingo por la mañana, antes de la misa, tuvimos una charla después reunión por grupos y tiempo libre por el pueblo. Mientras esperábamos a entrar en la iglesia tuvimos tiempo de charlar y narrar las aventuras que pasamos en el campamento del MEJ.
Después de la misa, durante la comida que fue en el auditorio, un grupo de música cristiana iba preparando su actuación. Pasamos la siesta al son de su música, canciones conocidas como “Alma misionera”, “Tómalo”…
Cuando terminó, esperando a que nos llamaran a los de Toledo capital, nos tumbamos en el suelo con dos amigas más formando un cuadrado. Estábamos tan enfrascadas en nuestra conversación que no nos enterábamos de nada. Preguntábamos de vez en cuado a un amigo que siempre nos respondía que no habían nombrado a Toledo. Hasta que al no ver a ninguna chica en el auditorio preguntamos a uno de los encargados, ¡Toledo capital había salido hacía ya mucho! Rápidamente corrimos hacia donde estaban las maletas: solo quedaban ahí en un rincón las nuestras. Las cogimos y allí íbamos las cuatro corriendo por las calles de Guadalupe. Gracias a Dios, el autobús estaba lejos y pudimos alcanzar a nuestros conciudadanos a tiempo y reírnos del despiste.
Ya estábamos de vuelta, dando gracias a la Virgen por ese maravilloso fin de semana y pidiéndola poder volver el año que viene.


                                            Marta y María   14 años
                                            Toledo

domingo, 13 de noviembre de 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA


Siempre me molestaba la insistencia de mi padre en enterarme de bien de la película que iba a ver. Cuando quedaba para ir al cine tenía que informar en casa sobre el filme, y ellos  indagaban acerca de ella. Nunca me gustó  eso, pero desde el pasado sábado que vi El árbol de la vida, mi idea ha cambiado.
Tras la recomendación de mi abuela sobre la película mi hermano se animó a verla. Después fueron mis padres. Todos ellos contaban lo mismo, la gente cuando terminaba la película (o antes de que lo hiciera) salían diciendo que no se habían enterado de nada. Consecuencias de meterse a una película sobre la que no sabes nada.
El sábado mi padre que había estado pensando, reflexionando e investigando sobre ella, quería volver a verla y aclarar algunos puntos. Entonces, nos fuimos con él: Inés, Javier y por supuesto, yo. De camino al cine mi padre nos explico el planteamiento de la película para que no nos pillara desprevenidos. También nos contó un poco de qué trataba para que no nos perdiéramos como la gente que no entiende nada.
Es una película original, en el planteamiento y en la manera de contar la historia. Es muy simbólica, identifica en varios momentos algo de la vida real con una imagen: como una metáfora en la poesía. Es complicada y hay que prestar mucha atención (cosa complicada con tu hermano haciendo ruido con los hielos del refresco y las chuches constantemente).
Sinopsis
La película sigue el viaje de la vida del hijo mayor de una familia de clase media de los años 50, Jack, desde la inocencia de su infancia hasta la desilusión de sus años como adulto mientras trata de reconciliar la complicada relación que tiene con su padre (Brad Pitt). Jack (interpretado por Sean Penn en su edad adulta) se ve una alma perdida en un mundo moderno, buscando respuestas a los orígenes y al sentido de la vida mientras se cuestiona la existencia de la fe.



Algunos comentarios de internet sobre la película en los que se puede apreciar con claridad la ignorancia de la sociedad, a excepción de algunos:
-Acabo de venir de verla, me ha parecido maravillosa, aunque reconozco que no es para todo el mundo, hay que estar familiarizado con lo espiritual.
-Película pésima por lo lenta, parece un documental de la 2. Da la impresión de tomadura de pelo.
-Entré sin saber de que se trataba. La verdad que es muy lenta y con poco dialogo... No es el tipo de película que me gusta, aunque creo que tiene un contenido filosófico y espiritual. Es la primera vez que veo que se van antes de que termine el film.
-Un tostón de película, unas imágenes de documental que podría haber visto en la tele y gratis, unos actores desaprovechados, en fin que perdida de tiempo, mejor que suplicio.
-Soy  de fútbol y puedo asegurarles que lo que transmite la película se puede ver en la cara de felicidad de chicos  que por un segundo se olvidan de sus problemas cotidianos por una pelota, el mensaje es vivir el instante como si fuera el último y el interpretar que la vida no es algo creado espontáneamente sino algo pensado.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Bodas y prejuicios



Se trata de una de mis películas favoritas. Es una adaptación actual  de un clásico de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio. En esta versión nos encontramos algunos nombres cambiados con respecto a la novela, como que no es la familia Bennet sino Bakshi. La película nos cuenta la historia de la familia Bakshi y la obsesión de la madre por encontrar el marido ideal para sus cuatro hijas, especialmente a la librepensadora Lalitha. Esta última conoce a dos jóvenes caballeros ingleses que parecen no caerse muy bien, Darcy(Martin Henderson)y  Wickham. Tras algunos encuentros y desencuentros, ella comienza a tontear con uno, a pesar de las serias advertencias del otro. Y entretanto la madre de Lalitha ya ha concertado una cita en su casa con un joven y divertido pretendiente, Mr. Kholi. Mucho de romance, algún toque cómico explosivo y unos números musicales de un ritmo y alegría maravillosos.

La plícula, por supuesto, acaba bien y está recomendada para los amantes del cine romántico.

                                                      

                                                                                                                                                                                   

miércoles, 26 de octubre de 2011

Carta de Dios

Esta mañana te has levantado y no me has saludado. Esperaba que me hablaras, que me dijeras algo o preguntaras mi opinión sobre algo que te hubiese ocurrido ayer. Pero noté que estabas muy ocupado eligiendo la ropa para ir a trabajar.
Después corrías por la casa arreglándote y yo seguía esperando a que te parases un momento para decirme “Hola”, pero estabas en otras cosas. 
Por eso, encendí el cielo para ti y lo llené de colores y dulces cantos de pájaros, pero tú ni siquiera te diste cuenta.
Te observé mientras ibas al trabajo y esperé pacientemente.
Con todas tus actividades supuse que estabas demasiado atareado para dedicarme unos minutos. De vuelta a casa te rocié con agua para que se llevara tu estrés, pensaba en agradarte para que pensaras en mí pero te enfadaste y ofendiste mi nombre.
Cuando llegaste a casa encendiste la televisión, esperé pacientemente a que terminaras de cenar, pero te olvidaste de nuevo de hablar conmigo. Te noté cansado y entendí tu silencio, por eso oscurecí un poco el cielo, pero no te dejé a oscuras, encendí un bonito lucero pero tú no te interesaste en verlo.
A la hora de dormir, estabas agotado. Diste las buenas noches a tu familia, yo espera con ellos, pero no te acordaste de mí.  Acompañé de música tu sueño, mis animales nocturnos se lucieron.
Quizás no te das cuenta de que estoy siempre ahí. Tengo más paciencia de la que te imaginas y quisiera enseñarte a tenerla con los demás. Te amo tanto que espero todos los días por una oración tuya. El paisaje que hago es solo para ti.
Ya te levantas de nuevo y yo de nuevo esperar con solo mi amor por ti a que hoy me dediques un poco de tiempo.
¡Que tengas un buen día!

Tu padre, Dios.

jueves, 13 de octubre de 2011

“No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro” Jean Paul Sartre

Es muy humano pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor que el que se vive. Por eso se critica la juventud de cada época diciendo que, cuando los adultos eran jóvenes el tiempo era mejor.  A veces, también se cree que nuestros antepasados no tenían tantos problemas y vivían mejor.
Se suele ensalzar una época histórica, como el Imperio romano, olvidando que esa época tenía sus cosas buenas y malas.
Esta frase nos invita a reflexionar, este tiempo es igual de bueno que los anteriores y, además, es el único que podemos aprovechar.

Breve biografía del autor
Nació en París el 21 de junio de 1905, murió allí el15 de abril de 1980). Fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura, en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones.

jueves, 29 de septiembre de 2011

CURSO NUEVO, ¿VIDA NUEVA?


Dos semanas ya de colegio, con clase nueva, y parece como si no hubiéramos salido nunca de allí. Las caras desconocidas solo lo fueron unos minutos, después eran antiguos compañeros. Y tras las presentaciones, tocan las pruebas iniciales en las que te preguntan cosas que no has dado nunca. Y cuando las has terminado, empiezan los exámenes de verdad. Pero entre los libros, clases, pizarras, estreno de uniforme y profesores, se va uniendo una clase.
He descubierto que los profesores no solo sirven para enseñar, algunos es lo único que saben hacer. También son capaces de rescatar a tu amiga que se queda encerrada en el baño, saben como arreglar una silla y, por supuesto, como fastidiarte el día. Cada profesor con su manía particular e insoportable al mismo tiempo, da al colegio un toque exótico. Algunos pueden llegar a ser amables y divertidos alguna vez, pero otros solo considerar tarea suya enseñar la teoría de los libros.
Es cierto que puede ser un poco desesperante encontrarte a la vuelta del verano con 32 alumnos que no recuerdan nada del año anterior. Pero la paciencia, como dijo algún sabio, es una virtud calumniada, quizá porque es la más difícil de poner en práctica.
Pero desde aquí, animo a todos los profesores a ponerla en práctica de vez en cuando.
Hay profesores que hacen de su hora un infierno, antes de que llegue te agobias porque piensas en lo que va a pasar; cuando llega tu corazón sufre taquicardias y cuando acaba miras el horario con un ataque de nervios a ver cuando te vuelve a tocar.
Pero, en cambio, hay otros profesores (muy escasos, por cierto) que hacen algo más llevaderas las clases dándonos más libertad. Nos permiten montar pequeñas tertulias mañaneras, darnos un paseo hasta secretaría a por el martillo y otro para devolverlo…
Es un nuevo curso, nuevos objetivos y obstáculos que superar. Pero para empezar proyecto, hace falta valentía. Para terminarlo, hace falta perseverancia.



viernes, 9 de septiembre de 2011

COSAS QUE ME DESCOMPONEN

No puedo entenderlo. Al parecer en mi casa el oído, musicalmente hablando, lo tienen bastante duro. Son incapaces de distinguir una voz de chica de una voz blanca de niño. Parece una tontería pero cuando llevas viviendo con esta incapacidad mucho tiempo, acaba resultando insoportable. Cuando hace dos o tres años mi hermana me enseñó una canción de Justin Bieber, sin decirme cual era su sexo, yo no pensé ni por un  momento que fuera una chica. En cambio cuando iban oyendo la canción los demás miembros de la casa su pregunta era la siguiente: “¿Es una chica?”
La respuesta era dada por mí con una amabilidad irónica, pero cuando era ya la vigésima que preguntaban, la respuesta no tenía ni rastro de la amabilidad que pudo haber en ellas.
Ya todo había quedado olvidado, pero esta semana con otra canción de un cantante distinto ha ocurrido lo mismo. Nuestro nuevo descubrimiento es Declan Galbraith el cual ahora tiene 19 años, pero en la canción de la que hablamos tendría unos 15.
El otro día en el coche conecté mi MP4  para escuchar An angel, canción del anterior cantante. Según entraban iban preguntando: “¿Es una chica? ¿Qué cantante es?” 
Fue como un déjà vu, como volver unos años atrás. Y lo que más me sorprendió es que mi actitud fue la misma. Primero respondía pero ya cuando habían preguntado lo mismo tantas veces seguidas me callaba, entonces mi madre me decía: “Marta, contesta a tus hermanos”. Les dije una y otra vez que era un chico pero ellos seguían firmes en su posición, defendiendo que solo podía ser  chica. Ante la posibilidad de que empecemos a discutir, mi madre zanja el asunto diciendo que es un niño con voz blanca que todavía no la ha madurado.
Cuando la canción está a punto de acabar, por curiosidad, pregunto:
-“¿Y cómo os imagináis una chica con esta voz?”
-“Te pregunto lo mismo ¿cómo puede ser un chico que tiene voz de chica?”-responde Javier.
Ante esta respuesta, solo puedo levantar los ojos al cielo y decir:” Dios mío, dame paciencia, pero ¡Ya!

martes, 30 de agosto de 2011

Jóvenes de acogida JMJ Madrid 2011

La noche del 10 de agosto estábamos todos nerviosos. Mañana llegaban los cuatro californianos que íbamos a acoger. Llevábamos tanto tiempo imaginando cómo serían que les habíamos pintado de todas las maneras posibles. En el último momento nos enteramos de que venían también unos congoleños que necesitaban alojamiento, así que decidimos acoger a otros cuatro.
Teníamos la fachada de la casa adornada con tres bandera, en un lado la de EE.UU, en el centro la del Vaticano y luego a la derecha la de España. Como en el último momento se nos unieron congoleños, imprimimos una bandera de allí y la pegamos junto a la de América.
Al día siguiente, éramos cinco más en casa. Los americanos: Ryan, Josué, Sara y Brynda. Y uno de los congoleños, el padre Gregoire.
Decidimos poner en práctica nuestros conocimientos sobre el habla inglesa, pero cuando supimos que Josué entendía español abandonamos nuestro propósito. Cada vez que queríamos decirles algo, primero se lo contábamos en español a Josué, quien seguidamente lo traducía a su idioma.
El  padre Gregory hablaba francés, idioma que chapurreamos mi padre, mi hermana y yo. Con él teníamos otro problema, cuando estaba contándonos algo en francés a mitad de la frase cambiaba a suahili. Y era un lío, principalmente porque en mi casa nadie entiende suahili.
Tras la cena, acompañados de una guitarra les cantamos alguna que otra canción típica española, y unos corridos mexicanos. Después, para que se sintieran como en casa tocamos unas canciones en su lengua.
En los días siguientes descubrimos dos cosas de los americanos, la primera, que son muy lentos a la hora de levantarse para el desayuno. Y la segunda, que no comen tanto como se dice.
Del padre africano en cambio destacaba en cambio la cantidad de veces que se duchaba al día. Pero sobre todo llamaba la atención los momentos que escogía, justo unos minutos antes de la partida hacia una actividad.
Durante los días en la diócesis nos encargamos también de Sara, la californiana de los vecinos. Esto se debía a que su hermana, que residía con la misma familia, se puso enferma.
Esta chica, Sara, era nuestra pesadilla durante las salidas. Era un encanto, sí, pero se despistaba y siempre la perdíamos.
Ahora os voy a narrar las actividades que tuvimos con nuestros invitados durante lo días en la Diócesis.
- Viernes: Vía Crucis por el Valle.
Por la mañana nos reunimos todas las familias de acogida con nuestros jóvenes en la parroquia. Allí rezamos laúdes y tuvimos misa. A continuación, acordaron el lugar y la hora de quedada en el vía crucis. Después nos fuimos a comer a casa de los vecinos. Nos lo pasamos muy bien, nos bañamos en su piscina y más tarde comimos. Durante la comida charlamos con nuestros americanos, con Josué de intermediario. A mitad de la comida se nos unió Shanon, la hermana de Sara. Tras la comida nos fuimos a casa y alli estuvimos mis hermanas, Sara y Brynda intercambiando canciones. Después nos preparamos para el vía crucis.
En este acto se unía todo Toledo. Desde un principio el día no se presentaba muy bien, pero aún así con nuestra cena en la mochila nos fuimos al valle.
Allí nos cayó una tromba de agua, donde nosotros utilizamos la expresión “está lloviendo a cántaros” y los americanos “it`s raining cats and dogs”.
Nuestro grupo estaba situado junto a la carretera. Cuando, mi hermana Eva y yo fuimos a ver si el Alcázar estaba iluminado, una mujer de unos 65 años nos llamó desde un coche y nos preguntó:
-¿Sois vosotras de la manifestación?
A lo que nosotras contestamos que no era ninguna manifestación sino un vía crucis convocado con motivo de la JMJ.
Ella siguió diciendo:
-Pues, debería daros vergüenza. Está la gente muriéndose en el valle y vosotros aquí molestando.
- Perdone, pero nosotros estamos aquí para rezar por los que mueren, véngase usted también.
- Pero seréis maleducadas, ¡qué por vuestra culpa no me han dejado pasar! ¡Qué cara tenéis! ¡Sinvergüenzas!
Como la mujer no tenía intención de parar de criticarnos, y no teníamos mucho tiempo, nos despedimos. Más ella seguía gritándonos lo maleducadas que éramos. Así que la mandamos callar y ella seguía gritando mientras se alejaba.
Cuando llegamos donde los otros empezamos a contar lo que nos acababa de ocurrir, al acabar de contarlo le pedimos a Josué que se lo tradujera al resto. Pero el nos dijo que, cito textilmente, “cuando están enojadas hablan muy deprisa y no las entiendo”.
Después de este incidente, el vía crucis comenzó acompañado de una llovizna intermitente.
Estábamos a punto de acabar, cuando se desató una tormenta de verdad. La megafonía corría peligro, por lo que hubo que suspender el vía crucis. Nos íbamos a ir, ¿y qué pasaba? Sara había desaparecido. Gritábamos su nombre una y otra vez mientras los altavoces retumbaban. Yo estaba muy nerviosa entre la desaparición de la californiana que no era nuestra y por el miedo a que me cayera un rayo.
Por fin la encontramos y nos pusimos en marcha hacia  el lugar donde habíamos quedado. Yo seguía muy nerviosa por causa de los continuos rayos y truenos, tal era mi estado que en un momento dado me escurrí por la carretera. ¡Menudo tortazo me pegué! Los policías que estaban por allí se acercaron para ver si estaba bien.
De camino a casa aprendimos diferentes insultos americanos, algunos no eran mas que tontería.
-Sábado: Misa mozárabe, musical Alma y vigilia.
Por la mañana subimos a la catedral a oír misa mozárabe. Después fuimos a dar una vuelta por Toledo, y en ella se nos perdieron Gregoire y cómo no, Sara. Decidimos buscarlos al final, ahora teníamos otras cosas por las que preocuparnos, por ejemplo, buscar un baño para unas americanas. Al no haber servicios públicos por la zona debíamos entrar a un bar, y para usar su baño teníamos que comprar algo. Para no tener que ir mil veces, preguntamos a todos si alguien quería ir al servicio, solo estas dos chicas lo necesitaban y una de ellas era la recién aparecida Sara. Bueno, pues pasamos a una cafetería y compramos un refresco y unos Cheetos. Y cuando regresamos con el grupo ¡sorpresa! 5 personas más tenían que ir al baño. Eso era demasiado, después de haber estado antes preguntando quién quería ir y ahora…
Les dijimos que buscaran un bar por su cuenta, nosotras nos centramos en encontrar al que nos faltaba. Resulta que Gregoire se había ido con un compañero suyo por ahí. Tras hacer unas llamadas conseguimos que viniera. Ya estábamos todos, ya podíamos volver a casa.
Al llegar a casa nos preparamos para ir a comer a casa de unos amigos de la parroquia que también habían acogido. La salida de las últimas tandas se retrasó porque a Gregoire le surgió un problema con la documentación y tenía que mandar una foto nueva. Ya por fin salimos, y al llegar nos dimos un baño antes de que pusieran el aperitivo. Fue un baño agradable sin contar que casi se ahoga un congoleño de los vecinos.
En el aperitivo me dediqué a observar las distintas reacciones que tenían los americanos ante nuestra chuches. Algunas si las tenían parecidas en su país, pero otras como los pelotazos, no.  Nos preguntaron asombrados si de verdad eso eran pelotas de fútbol.
La comida como la del día anterior era una gran barbacoa, para mi gran disgusto. Lo mejor fue la conversación con ellos y el postre, una maravillosa tarta de tres chocolates. Deliciosa.
Al terminar de comer, en el café, los congoleños nos cantaron unas canciones africanas. Eran preciosas. A continuación nos fuimos a casa para prepararnos para el musical Alma.
El musical tuvo lugar en el auditorio de la Caja Rural, y allí en la entrada a los que no hablaban español les entregaron un libro con ello traducido. Al sentarnos nos dimos cuenta de que nos faltaban Sara y Shanon. Estuvimos arriba y abajo buscándolas hasta que unos amigos nos avisaron de que estaban ya sentadas. Lo siguiente fue de risa, antes de que comenzara el espectáculo dijeron que siguieran el musical cada uno en su idioma con ayuda del libro, y después apagaron la luz. Claro, no se enteraron de nada. Tenían el libro con todo traducido pero eran incapaces de leerlo con luz apagada. Josué, el que si entendía algo de español, siguió la historia pero luego nos dijo que lo que no pillaba eran los chistes. Aparte de eso el musical estuvo genial. Nos encantó a los que nos enteramos.
A la salida nos dirigimos a un parque a esperar a que mi padre nos trajera la cena. Y allí también les entregamos unas tarjetas con el móvil al que debían llamar si se perdían y la dirección. Cuando ya estuvimos alimentados empezamos a subir a Toledo dirección los Jesuitas. Íbamos a la vigilia y por el camino les contábamos leyendas. Al pasar por el Cristo de la Luz les contamos la leyenda sobre la piedra blanca de la entrada. Luego, mas adelante la leyenda de la Virgen de alfileritos, y se la enseñamos. Y, por fin, llegamos a la iglesia de los Jesuitas. En la vigilia estuvimos solo el tiempo que necesitaron para confesarse y rezar un rato. A la salida esperamos a que nos llamara mi padre, y sin que nos diéramos cuenta a tiempo, Sara se unió a un trenecito que unos brasileños habían formado. La sacamos a empujones y emprendimos la bajada hacia el mismo parque de antes.
-Domingo: Misa parroquial y visita turística.
Por la mañana, antes de la misa llegaron a casa los otros tres congoleños que faltaban: Isidore, Jean- Pierre y Gillé. Luego  tuvimos la misa, en la que pedimos que nos dejaran tocar a nosotras, mis hermanas y yo. Pero no fuimos la única novedad en el coro de la iglesia, los congoleños que le día anterior habían cantado para nosotros, cantaron también el kyrie y el santo africano en la celebración.
Ese día comimos en casa de los vecinos. Los mismos que el primer día. Pero ese día se notaba que teníamos más confianza, fue mucho mejor y además no comimos barbacoa. La comida fue muy española, comieron paella hecha por mi abuela que fue el plato estrella. También tuvimos filetes rusos o de carne picada, también les encantaron. Comimos croquetas, llevábamos esos días intentando explicarles lo que eran y les gustaron mucho. Sirvieron una tortilla de patata española. Les gusto todo mucho incluso  pidieron las recetas.
Esa tarde nos fuimos de visita turística a ver Toledo. Debo reconocer que aún siendo toledana no conocía mucho mi ciudad. Fue interesante aunque la marcha era lenta y un hombre de la parroquia se las daba de guía turístico. Contaba mal las leyendas y tenía yo que acercarme y corregir su error. No estuvimos mucho con los californianos, íbamos cada uno por nuestro lado.
Esa noche mis hermanos Antonio y Miguel se los llevaron a la feria y a tomar algo. Y nosotros nos quedamos en casa viendo el partido de la Supercopa y practicando suahili.
-Lunes: Festival de despedida.
Por la mañana estaba previsto un rosario en la parroquia, peor solo fueron los congoleños. Los californianos permanecieron toda la mañana durmiendo. Al final de la mañana una amiga de mi madre trajo un rato a sus dos congoleñas. Una de ellas nos pidió una foto de Cristiano Ronaldo y revistas de moda. Le dimos el póster de Cristiano que regalaba el año pasado Marca y unas revistas de Vogue.
Tuvimos una comida en familia. En la siesta estuvieron jugando al pin-pon y otros durmiendo o leyendo.
Por la tarde antes de ir al Festival de despedida en la Vega, nos hicimos una foto toda la familia con los huéspedes.
En el festival les dejamos a su aire y mi hermana Inés, mi prima Alicia y yo nos pusimos con unos amigos a vender discos de la JMJ. Después tuvimos la misa y el acto de envío para los peregrinos de la JMJ.
Y volvimos a casa ya un poco apenados pensando en que ya mañana se marchaban. Pero teníamos la ilusión de verlos allí en Madrid.

Muy de madrugada ya había ajetreo en mi casa. Los americanos tenían que estar en la parroquia a las 6:30. Así  que nos levantamos algunos para despedirles, y después volver a dormir aunque solo un poco más.
A las 9 teníamos que estar nosotras en la Academia de Infantería, porque nos íbamos también a la JMJ, a Madrid.




domingo, 31 de julio de 2011

¡MENUDA BROMA!


La semana pasada estuve de campamento, y algo que merece la pena contar es lo que nos ocurrió el día que salimos de marcha a la montaña.
Salimos todos juntos cantando, y el grupo de los mayores cargados con nuestro saco, puesto que íbamos a hacer el vivac: es decir, a dormir en plena montaña.
Cuando llegamos a la falda de la montaña, donde empezaba el bosque, vimos una casa muy extraña. Tenía las persianas negras, al igual que las puertas; el tejado era también de ese color. La fachada principal estaba adornada con unas pinturas bastante terroríficas. En el friso estaba representada un águila matando un ratón; a los lados estaban dibujados unos rostros de mujer llenos de lágrimas, y, en la parte central un porche desde el que se veía un templo.
Alguien dijo algo de una secta satánica, pero nadie le dio importancia y continuamos el camino.
Más adelante nos separamos en dos grupos, los pequeños se quedaron en un riachuelo mientras los mayores seguimos el camino montaña arriba. Cuando paramos a comer nos sentamos en unas rocas, y mientras tanto mojábamos los pies. Entonces apareció un coche de guardia civil por la carretera y llamó a los monitores. Cuando Fernando y Miguel volvieron dijeron que no mojáramos los pies porque estaba prohibido. Tras la hora de la siesta, nos pusimos el bañador y marchamos montaña abajo hacia una pequeña presa natural. Mientras estábamos bañándonos fueron parando varios guardas forestales que hablaban con los monitores. Nosotros no lo dimos importancia.
Tras el baño nos reunieron para darnos la siguiente noticia: “Os habréis fijado que varios guardias civiles y guardas forestales han estado hablando con nosotros. Pues bien chicos, teníamos pensado hacer el vivac aquí en la montaña pero nos han dicho que es imposible que nos quedemos, así que vamos a un campamento que nos han dejado. Tenemos que bajar rápido pero con tranquilidad. Venga.”
Debido a nuestra insistencia por saber lo que realmente ocurría e impedía nuestra noche en la montaña nos lo contaron. Resulta que la policía llevaba un mes y medio ras la pisa de una secta satánica que había huido en la montaña. Habían descubierto restos de ritos en la casa de la entrada de la montaña y ahora iban tras su pista. Por eso habían dado la alarma para que se desalojara la zona, ya que iban a rastrear la zona.

Todos empezamos a ponernos nerviosos, estábamos muy asustados. Empezamos la bajada mientras rezábamos y cantábamos intentando alejar los miedos. Una chica dijo que seguro que era una broma pero rápidamente los demás cargamos contra ella diciéndola que con esas cosas no se juega. Ella no volvió a mencionarlo pero no por ello abandonó su creencia acerca lo que estaba ocurriendo. Durante el descenso no parábamos de imaginar que en cualquier momento iba a aparecer un poseído de entre los árboles que nos rodeaban. Los continuos guardas y coches de policías que iban subiendo y bajando a nuestro lado acrecentaban el miedo en nosotros. Los monitores nos metían prisa a la vez que nos pedían calma.
Al pasar junto a la casa en la que supuestamente se había alojado una secta satánica, nos encontramos a un grupo de policías, guardias civiles y guardas forestales apostados en la entrada. Nuestros monitores nos pidieron que aceleráramos el paso, no lo tuvieron que repetir. El jefe del campamento no paraba de hacer llamadas con una seriedad hasta ese momento desconocida en él.
Ya en el pueblo, cualquier duda que pudiéramos tener se resolvió: en el pueblo no había nadie por las calles. Nos dijeron que habían dado la alarma y la recomendación de que nadie saliera a la calle.
Nosotros solo pensábamos en llegar al lugar que nos habían dejado para pasar la noche. Y cuando por fin llegamos todos respiramos aliviados aunque seguíamos llenos de miedo porque la montaña tampoco quedaba muy lejos. Tras la misa y la cena, el dueño nos prestó unos colchones de goma espuma para colocar los sacos encima. Fuimos a la explanada de atrás, dónde íbamos a dormir, y nos colocamos todas las chicas juntas y a unos metros se encontraban los chicos. Entonces ya creíamos que todo había acabado, pero no había hecho más que empezar.
Nos dieron una charla sobre espiritismo y exorcismo para explicarnos lo que eran y hacían las sectas satánicas. A eso de la mitad de la charla mandaron a Teresa y a Lorena, dos monitoras, a tirar la basura. La charla continuó pero se vio interrumpida por una llamada al móvil de Fernando. Se alejó un poco para hablar y volvió para contarnos que la policía había encontrado a uno de los de la secta y que solo había confesado que en la montaña habían visto a un grupo de chicos con camisetas con cosas de Jesús. Estábamos todos a punto de que se nos parara el corazón. Empezaron algunas chicas a llorar silenciosamente. Cuando la charla acabó alguien echó en falta a Teresa y a Lorena, su prolongada ausencia empezaba a preocupar. Llamaron a sus móviles y daba apagado o fuera de cobertura. Ahí fue cuando aquello se convirtió en un valle de lágrimas. Una del grupo exclamó que eso no podía ser verdad, que todo era una broma pero el jefe la gritó de tal forma negándolo que nadie lo dudó. Fernando y Alberto fueron en su busca. Todas las chicas llorábamos con rosarios en las manos rezando. La minoría masculina que se encontraba alejada se unió a la piña que habíamos formado nosotras. En la mitad del segundo misterio volvieron los monitores que había salido en busca de las dos jóvenes, traían en las manos la caja de la basura que habían encontrado tirada en la puerta. Todos coincidimos en que esa era la basura que llevaban nuestras monitoras.
Fernando llamó a la policía informando del suceso mientras nosotros llorábamos sin tregua. Cuando Alberto y Fernando salieron a recibir a la poli, nos quedamos con el diácono que nos acompañaba. Él nos tranquilizaba, nos puso una canción de la Virgen y luego nos dio la bendición.
Al rato volvieron los monitores y nos dijeron que la policía las iba a estar buscando toda la noche y que creían muy posible que hubieran sido los de la secta satánica.
Una niña gritó que nos iban a matar, entonces otra se levantó y nos dijo: “Recordad el lema del campamento: Confiados en Jesús, nuestro mejor amigo. Todos estos días que hemos pasado habéis confiado en Él ¿por qué ahora no? Dios nos protege siempre, y si morimos, moriremos mártires.”
A partir de ese momento en el que ya nos habíamos dado por muertos, vimos todo desde otro punto. Y aunque aún teníamos miedo comenzamos de nuevo el rosario, acabábamos de empezar cuando aparecieron. De entre los árboles, aparecieron tres encapuchados con velas rojas, de nuevo el terror nos invadió. Pero, continuamos rezando, susurrando que sería lo que Dios quisiera y aceptando nuestro martirio.
Los monitores se levantaron y salieron al encuentro de los visitantes que ya estaban muy cerca. Aquellos encapuchados entonaron una canción que fue lo que les descubrió, todos reconocimos los monitores que se escondían tras las túnicas. ¡¡ Todo había sido una broma!! No nos lo podíamos creer, esa vez lloramos de rabia. Les preguntamos que entonces por qué había tantos policías en la montaña, nos explicaron que estaban vigilando que no se hicieran fogatas. Preguntamos por el pueblo desierto, pura coincidencia, nos contestaron. Después pidieron un abrazo de grupo, y solo se abrazaron los monitores. Dijeron que sacáramos lo bueno, habíamos confiado en Dios y nos habíamos unido entre nosotros muchísimo. Y era verdad, a partir de ese día éramos más grupo que antes. Ahora recordamos entre risas lo sucedido hace tan solo unos días pero, os puedo asegurar, que no he pasado más miedo en toda mi vida.



martes, 19 de julio de 2011

Flashmob en Toledo

El pasado 22 de junio, los alumnos del primero, segundo y tercer ciclo de secundaria del colegio Nuestra Señora de los Infantes realizamos un baile en la plaza de Zocodover y en la del Ayuntamiento.
Aquí os dejo los vídeos, que también pueden verse en youtube.

                                 

      

domingo, 10 de julio de 2011

La perdiz herida

Recuerdo un día que mis hermanos y yo fuimos al parque de Los Pinos con mi padre. El más pequeño practicaba con la bicicleta, mientras los demás jugábamos en los columpios. De pronto, vimos cómo un bulto se colaba por la valla desde la carretera. A paso rápido se fue acercando, y fue entonces cuando distinguimos que era una perdiz. Pasó por delante de nosotros y vimos que estaba herida "de muerte", según alguien añadió. Mis hermanos, viendo que estando el animal herido tendrían más posibilidades de cazarla: se lanzaron en su persecución.

¡Cómo corría la perdiz! Subía la pendiente con mis hermanos detrás; con ellos aún tras ella empezaba la bajada y aterrizaba rodando en el suelo. Con mucha paciencia y carrera, conseguimos llevarla hasta el arenal de unos columpios mientras, oíamos a lo lejos disparos. En la finca que estaba al otro lado de la carretera estaban de caza, de allí, supusimos que venía aquel animal.

Ya en el arenal, tras la larga huida, la perdiz no podía más. Hablábamos entre nosotros: unos la daban por muerte y los demás (entre los que estaba yo), intentábamos convencer a nuestro padre para que fuera a buscar una caja dónde poder meter al animal.

La escena era observada desde el tobogán de al lado por un padre y su hijo. En cuanto alguno de mis hermanos gritó: "¡Se ha muerto!". El hombre se acercó, abandonando a su hijo en lo alto del columpio.

El hombre se acopló en el círculo familiar, en el que nos habíamos organizado alrededor de la perdiz, lo observó un momento y dijo:
- No os preocupéis, estos animalitos no se mueren, son muy bravos.

Mientras nosotros nos seguíamos preocupando por el lamentable estado de la perdiz, el hombre hablaba incansablemente con mi padre. Al poco rato uno de nosotros repitió que el animal se iba a morir; a lo que el hombre respondió:
- No, estos animales son muy bravos ¡Bravísimos! Los he visto con un ala y una pata rota y han salido adelante. Son unos animales muy bravos. También los he visto cómo, con una bala en el ala, han remontado el vuelo. Son bravísimos. Veréis como se recupera, son muy bravos.

Mientras nuestro acompañante repetía una y otra vez la bravura de esos animales, su hijo, que no sabía montar en bici, cogió la bicicleta de mi hermano y se puso a montar. Tan emocionado estaba su padre contándonos historias sobre las perdices que no prestaba atención a los múltiples y continuos  golpes que se daba su hijo contra el suelo.

Por fin, mi padre se decidió a ir a por una caja para meter la perdiz, dejándonos con aquel hombre que no paraba de repetir lo bravas que son las perdices. Al fondo, su hijo caía de la bicicleta y volvía a levantarse una y otra vez.

Cuando llegó mi padre con la caja, y metimos a la perdiz dentro, solo pudimos certificar su muerte, por lo que el hombre, que parecía no dar crédito a lo que había sucedido, hizo discretamente mutis por el foro y no volvimos a saber de él.

Nosotros, mientras procedíamos a dar sepultura al animal, reflexionábamos sobre las cosas que habíamos aprendido ese día. La primera, que las perdices son unos animalitos muy bravos. La segunda, que por muy bravo que seas, si te pegan un tiro, te mueres. Y la tercera, que hay gente que hablará en toda ocasión, con oportunidad o sin ella.
 

jueves, 30 de junio de 2011

La vecina cotilla

El pasado lunes, mis amigas y yo quedamos para dormir en casa de una de ellas. Preparamos en el patio de atrás de María un colchón hinchable de viaje, donde dormimos tres, y en el "cubanito"(un sillón de playa) las dos restantes.
El plan era no dormir en toda la noche, pero a las 4:30 de la madrugada solo quedábamos Carmen y yo, separadas en el colchón por Ana que dormía profundamente. Nos habían dicho que a las 5 empezaban a pasar aviones y que los podíamos ver, así que decidimos quedarnos despiertas. Para pasar el rato empezamos a cantar (en bajito) y nos contamos nuestras vidas, porque tiempo no faltaba. 
Cuando vimos  el primer avión y lo comentábamos, notamos que mientras hablábamos, en la finca de atrás sonaban pasos. Mandé callar a Carmen en voz baja, y como si lo hubiese gritado, esos sonidos pararon también. Mi amiga me preguntó la causa de mi orden, y yo lo susurré. Para demostrárselo retomé la conversación de nuevo mientras ella atendía a lo que ocurría detrás de aquel muro. No me equivoqué, en cuanto empecé a hablar los pasos se iban acercando. Cada vez estaban más cerca y entonces nos dimos cuenta de que habían llegado hasta el pie del muro. No pude evitar callarme al notarlo, y mi mente imaginó que sería un ladrón, entonces susurré a Carmen que lo mejor sería dormirnos. Ella se rió ante mi ocurrencia y ese momento fue el que eligió el visitante nocturno para empezar a subir por el muro. En el primer intento fracasó y se escurrió abajo aterrizando sobre las piedrecitas. Con la caída, la pequeña valla que estaba sobre el muro (las que se ponen alrededor de las piscinas para que no te vean los vecinos) se tambaleó. Eso fue el colmo, pasé mi mano por encima de Ana para coger la mano de Carmen, las dos teníamos miedo. 
En el segundo intento lo consiguió; esta vez no esperó a que habláramos. No sé a qué se estaría agarrando pero no caía. Me armé de valor y giré la cabeza hacia atrás para ver algo: por encima de la valla se veía una linterna. Tuve que ahogar un grito. Se lo comuniqué a mi amiga con señas y ella también miró. Cuando se volvió me clavó una mirada entre divertida y asustada, no supe como interpretarla. Necesitaba gritar, pero en vez de eso nos tapamos con la sábana, olvidándonos de Ana que estaba en medio. En cuanto quedamos tapadas, la que hasta ahora había permanecido dormida, se levantó de un salto gritando. Le mandamos callar, pero ella respondía con gritos; me entraron ganas de darle un bofetón. Le contamos en susurros lo que estaba pasando y miramos las tres juntas al lugar donde segundos antes estaba la linterna: ya no estaba. Ella se rió de nosotras y, como se había despertado, se durmió. Nos quedamos de nuevo solas y Carmen saltó a Ana para que estuviéramos las dos juntas. Nos empezamos a reír por nada (estábamos muy nerviosas) y mientras, la valla volvió a moverse los pasos se fueron alejando y notamos cómo saltaba la valla del vecino, vimos como también se movía. Después silencio. 
Ya eran las 5:30 y decidimos quedarnos a ver amanecer. Formábamos imágenes uniendo las estrellas que, según pasaban los minutos, iban desapareciendo de nuestra vista. 
A eso de las 7:00 las demás se fueron levantando, y a cada una le contábamos lo ocurrido mientras dormían. 
Decidimos descansar un poco. Carmen y yo no podríamos aguantar mucho más. Todas nos dormimos. 
A la mañana siguiente se lo contamos a la madre de María. Estuvo callada un momento y luego dijo que seguro que fue la vecina que es muy buena persona, dijo, pero muy muy cotilla. Que siempre está mirando lo que hacen los vecinos. Nos preguntó que si la habíamos visto, dijimos que no. Menos mal, como la hubieseis visto sí que os hubierais asustado: es pequeña con la cara muy arrugada y los pelos en punta hacia arriba.
Carmen y yo reímos aliviadas, solo había sido la vecina escuchando nuestra conversación. Después decidimos que la próxima vez que durmiéramos allí invitaríamos a la vecina cotilla para que no tuviera que andar escalando vallas.