martes, 3 de septiembre de 2013

Verano 2013, un recuerdo único al baúl.

Así es. El verano 2013 va capitulando, y lo hace por la puerta grande. Ha sido un verano para el recuerdo. Nunca lo olvidaré, y no es que haya que decirlo siempre al empezar un nuevo curso, es que me ha enseñado muchas e importantes cosas.

Voy a intentar explicarlo con un ejemplo, y os aviso que en mi familia son un poco raros.

Cuando no sabes qué decisión tomar y decides lanzar una moneda al aire y que ella sentencie con su cara o cruz qué hacer, en el momento en el que está en el aire, sabes de qué lado quieres que caiga.

Pues aunque os parezca (y quizá tengáis razón) que es una chorrada lo que estoy diciendo, es el resumen de mi verano. Solo hay que hacer algunos ajustes a la explicación.

Cuando te vas para un periodo largo, en ese momento, te das cuenta de quién realmente te quiere y a quién realmente quieres.

Pues gracias a esta beca cuyo fin es conocer la cultura canadiense y mejorar el inglés, he sabido a quién importo y quién es importante en mi vida. He aprendido, de golpe, que la familia y la amistad, son un tesoro preciado que no todos tienen. Pero yo, gracias a Dios, he tenido la gracia de recibir.

Y he aquí una poesía que mi padre me pasó el otro día.
Motivante y maravillosa.

VICTORIA

( S i l v a )

Las pequeñas batallas de la vida,
los pequeños combates,
la lucha y el vencerse a todas horas
forman un alma grande.
Cada día, un minuto,cada día,
dos pasos adelante.
Qué fuerza, qué energía, qué heroismo.
Formad vuestro carácter.
No es la victoria para los que dudan;
no es el trofeo para los cobardes.
El triunfo diario, el triunfo verdadero,
el triunfo de la carne
se conquista en batallas silenciosas,
en peleas tenaces.
Juventudes, la cumbre está muy alta
y llegarán las águilas reales,
porque el lauro inmortal y la victoria
son para los audaces.

José María Zandueta (1915-2005)

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