viernes, 16 de mayo de 2014

Los canadienses no son españoles

Canadá es multicultural y todo lo que quieras. Antes de venir bien que nos avisaron de que la gente es muy abierta porque entienden tu situación de inadaptación con empatía. Básicamente porque ellos habían pasado por lo mismo.
Debo decir que eso es mentira. 

La mayoría tienen padres o abuelos que emigraron aquí, pero el 80% son nacidos en Canadá. Chapurrean un poco de su idioma materno y nada más. 

Que quede claro que me encanta este país.

El instituto es como una pequeña sociedad, una pequeña y egoísta sociedad. Los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Está todo pensado para que todos comamos juntos y paseemos juntos, y mira que somos muchos alumnos pero es muy cierto eso de que cuanta más gente, más dura puede ser la soledad.
Te sonríen y si tienes suerte puede caer un "¿qué tal, cómo te va?".
Mis meses de estudio de esta gente me han hecho llegar a muchas conclusiones. Una de mis reflexiones es por qué el ambiente no es tan agradable como en España. Y una de las conclusiones fue la siguiente: resulta que son más fríos. No se abrazan mucho, ni se dan besos, ni gritan, ni ríen, ni hablan tanto como nosotros.
Quizás sea solo lo afortunada que soy yo por haber crecido en el ambiente en que lo he hecho, pero lo que recuerdo de España es un ambiente más vivo. Todo se exagera más, para bien y para mal. 
Aquí no. Aquí a veces me parece que vivo entre marionetas o estatuas. No se ponen en tu lugar. No se paran a preguntar si está todo bien. No te dan abrazos así porque sí o si estás más decaída o si hace frío. No se sientan en el suelo a hablar. No piensan en cómo lo estás pasando.

Es difícil de explicar porque tienes que vivirlo día a día. Y mira que yo no me puedo quejar. Yo he conseguido amigos que les he explicado cómo hacemos en España y dan lo mejor de ellos para hacerme sentir como en casa. 
Pero algo falla... no les une nada. 

Eso sí, yo no quiero irme de aquí.

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