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Mucho avance sí, ¿y qué?

Hace unos meses, fui al hospital por unas pruebas de la alergia. Era por la mañana y en la sala de espera abundaban abueletes. Siempre me llevo algunos apuntes para ir estudiando o esperar que mediante ósmosis pasen los conocimientos a mi, aunque siempre acabo estudiando a la gente de alrededor. Pues, en ello estaba cuando entró un señor mayor de esos que me "dan mucha ternura", que se te encoge el corazón al verlos. Tenía la cara morena, con manchas del sol y se podría decir que era "un hombre a una nariz pegado". Andaba lentamente al estilo del abogado George de 'Los aristogatos', y su ropa del siglo pasado. "Curioso personaje"- pensé yo. Ahora resulta que somos tan modernos que en lugar de dar en Secretaría la tarjeta y luego que vayan llamando hay una máquina en la que introduces la tarjeta y se imprime un número, y encima hay una pantalla en la que van apareciendo los números de los pacientes y la sala en la que les toca. Al más estilo ...

Cuando tu colegio se parece a España.

La asignatura de "Ética" me parece una chorrada. Eso es. Explico. Se trata de dos horas semanales en las que analizamos una y otra vez que "el hombre es un ser social por naturaleza" y que "necesita de otras personas para desarrollarse plenamente como persona". Quizás, en algún momento fue novedad. Después bromeamos entre nosotros recitando las célebres citas éticas, pero si además pensamos en la cantidad de libros de esta asignatura, impresos con fotos por aquí y por allá, que se necesitan, ya no hace gracia. Bueno, podría contar muchas más razones por las que me parece bastante tonta. Pero quería contar lo que ocurrió en la clase de Ética del otro día. En este momento estamos estudiando los Derechos Humanos, y ya debatimos sobre si estaban redactados desde un punto iuspositivista o iusnaturalista. En esta ocasión, el profesor ponía de ejemplo una sería de normas que van a aplicar próximamente en mi centro como: la longitud de la falda, los pantalone...

Tachando sueños

Yo tengo una lista mental con las metas que quiero alcanzar y los sueños a cumplir. Es, en realidad, un borrador. Añado y elimino objetivos a diario, según me encuentre. Es un tema del que me encanta dar largos discursos en los que me dedico a, con una serie de pinceladas, dar una clara imagen al espectador de los pasos que me gustaría seguir. Algunos son bastante tontos, pequeños logros que tampoco tienen mucha transcendencia. Pero otros, vuelan más alto. Hace unas semanas, estaba yo merendando con unos compañeros de teatro y el director, me preguntó por mis planes en la vida ( Somos un grupo teatral bastante curioso, hay miembros de edades de lo más variadas, así que estamos hablando de un público de entre 15 y cincuenta y pocos años). Me reí ante aquella pregunta, sin saber por dónde empezar. Al final empecé por el principio y acabé por el final, sin duda, la mejor opción. Conté desde los detalles más insignificantes hasta mis grandes esperanzas e ilusiones. Uno de ellos,...

Gracias Benedicto XVI

Se aleja del Vaticano sencillo, como llegó hace ocho años. Parece que solo ha estado de transición, pero sin embargo ha dejado una huella imborrable. Ahora a muchos les molesta, les indigna. Piensan que es un débil, un cobarde que no ha podido con su cruz. Gente que critica, sin  más. Pero otros, ven en él ejemplo de humildad. Rezan por él. Y no olvidan que ellos, como él, son tan solo peregrinos en este mundo. A mí, este Papa me ha marcado. Nunca olvidaré esa JMJ en Madrid. Miles de jóvenes, miles de banderas, sonrisas, lágrimas... Impresionante, sí. Dormíamos poco, pero bastante menos nos importaba. Con nuestras mochilas a espaldas y el estandarte al frente recorríamos Madrid. Nuestra meta: escuchar a Benedicto XVI. No en vano nos dimos grandes caminatas, o pasamos hambre, sueño. Cuatro vientos mereció la pena. Esos momentos de oración, en silencio. Esas palabras que nos fortalecían bajo aquella lluvia. Esa alegría de una juventud distinta, esa alegría que tiene una fuen...

¿Hacemos las maletas?

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Entre tantas malas noticias dan ganas de irse de España. ¿Dónde ir? A cualquier lado, pero por lo menos, cambiar un poco de aires. Ya el ambiente está saturado de siempre las mismas historias, mismas quejas y la falta de soluciones. A veces incluso, me pregunto qué pasó con todo ese honor, orgullo y esplendor español de antaño, que ya solo se encuentra escondido entre las páginas de un libro de Historia. Y, según parece, los problemas que nos hicieron perder poder y convertirnos en país de segundo orden, parecen seguir presentes: inutilidad política, desunión, incultura... En fin. Quizás el día de mañana me encuentre estudiando o trabajando en Francia, Suiza, Alemania... o puede que como tantos y tantos planes frustrados, continúe entre los mismos muros que un día levantaron visigodos, romanos o judíos, quejándome de lo que hoy se quejan mis mayores.

Repeticiones de Historia.

Cuando estudio Historia, hay momentos en los que me parece estar analizando el mundo de hoy. Comienzo a ojear los apuntes y me sitúo según las fechas, hasta ahí bien; empiezo a leer y a leer, y al llegar a ciertos puntos me doy cuenta de que, realmente, el ser humano es un animal que tropieza dos, tres y hasta cien veces con la misma piedra. Somos bastante predecibles en realidad: siempre el descontento de la sociedad con su gobierno, a veces con razón y otras sin ella; los ministros o reyes intentando calmar las masas mientras impulsan distintas reformas y, los ciudadanos manifestándose contra los cambios sin emitir más que quejas. Y más quejas. Así que, mientras memorizo, aprendo que no es algo de estos tiempos únicamente, por ejemplo, el considerar a algunos fachas y a otros progres; el egoísmo de gobernantes que buscan su propio interés en lugar del bien común; la manipulación de las masas; el materialismo, etc. Pero también, entre los apuntes aparecen héroes, sucesos...

Yo y la Humanidad

Piensas que el mundo es grande. Y lo es. Pero, quizás solo has visto mapas y mapas. Entonces, cuando sales al extranjero y conoces gente nueva, de tu edad, mayores o pequeños de otras nacionalidades, te preguntas si de verdad tú eres necesaria en el complejo reloj de la Humanidad. Te das cuenta de que, hay otro país y otras personas que viven sin que tú estés en sus vidas. El sol sale, el viento sopla, se ríen, lloran... pero tú (aparentemente) no influyes para nada en su rutina. Así que, además de quedarte alucinada por la patria de otros, te planteas, ¿es útil que yo aporte mi granito de arena? Ahora más personal. Este verano estuve en Irlanda: precioso país, mala comida. Conocí a gente irlandesa, italiana, francesa, suiza, japonesa. Gente que ahora sigue su vida sin que esté yo con ellas. Gente que ya vivía antes de que yo apareciera en su vida.  En estos momentos, me planteo diversas carreras universitarias sin decidirme por ninguna. Mi objetivo siempre ha sido hacer al...